De los niños que viven en condiciones de pobreza, los que se encuentran en la peor situación son los que viven en las calles.

Unos pocos, los más afortunados, pueden participar en programas que les ofrecen educación o capacitación laboral. Pero en muchos casos terminan descubriendo que esas oportunidades casi nunca conducen a la obtención de empleo ni les equipan con las aptitudes y los conocimientos que requieren para sobrevivir, como la capacidad básica de administrar sus finanzas. Esto no sólo resulta vergonzoso sino que constituye un desperdicio, porque los niños que viven en la calle son ingeniosos y cuentan con muchos recursos, como lo comprobé cuando comencé a trabajar con ellos en Nueva Delhi, en la India, en 1989.

Los niños que conocí entonces se las ingeniaban para ganar dinero recogiendo desechos, vendiendo utensilios en las calles, haciendo diligencias o lavando platos y recogiendo mesas en restaurantes del camino. Algunos hasta tenían sus propios puestos de venta ambulante. Sin embargo, al final de cada día se habían gastado todo el dinero que habían ganado. Aunque tenían sueños y ambiciones para el futuro, las circunstancias les obligaban a vivir para el momento. Por ello, mis colegas y yo instituimos el plan de ahorro Butterflies. Sin embargo, pronto descubrimos que no era suficiente, ya que los niños tenían que aprender a administrar sus ganancias, a establecer prioridades y a ahorrar y gastar su dinero de manera que les ayudara a lograr sus objetivos.

“El objetivo principal del programa CDK consiste en posibilitar la liberación de los niños del círculo vicioso de la pobreza y el analfabetismo.”

En aquel entonces, los proyectos de microfinanciación estaban en boca de todo el mundo. Al igual que muchas otras intervenciones, los proyectos de microfinanciación no involucraban necesariamente a los niños y no contemplaban la posibilidad de aprovechar sus conocimientos y experiencias. Necesitábamos empresas en las que los niños pudieran ser los principales propietarios y los encargados de tomar las decisiones. A tal fin, diseñamos y pusimos en marcha el programa de Desarrollo Infantil Khazana (CDK). Se trata de un programa que imparte conocimientos y aptitudes para la vida cuyo componente central es un banco cooperativo mediante el cual los niños pueden hacerse responsables de manera colectiva de su propio “khazana”, que en farsi significa “tesoro”.

Cualquier niño de 9 a 18 años de edad puede ser miembro de CDK. En su mayoría, los miembros provienen de las comunidades urbanas, rurales y tribales pobres y marginadas. Para abrir una cuenta, un niño solo necesita depositar una rupia, que es la unidad monetaria básica de la India. Los miembros eligen a un niño para ocupar durante seis meses el cargo de administrador de manera voluntaria. Los jóvenes administradores reciben capacitación básica sobre comunicación, contabilidad, manejo de caja chica y libretas de ahorro por parte de un equipo financiero llamado Butterflies, así como de sus pares más experimentados.

Los niños de CDK disponen de una cuenta corriente de la cual pueden retirar fondos con frecuencia y una cuenta de ahorro. Cada integrante de CDK puede obtener un adelanto para gastos de primera necesidad, como la adquisición de libros, vestimenta, zapatos, materiales de juego y medicamentos, o el pago de cuotas escolares, tratamientos médicos y otras necesidades. A partir de los 16 años, los miembros pueden obtener un adelanto para gastos de desarrollo, con el que pueden poner en marcha una empresa comercial. Las solicitudes de adelanto son evaluadas por un comité de adelantos compuesto por siete integrantes, cuatro de los cuales son menores de 14 años y los otros tres mayores de esa edad. Tras recibir las solicitudes, el comité de adelantos requiere las aclaraciones que puedan corresponder y, una vez cumplidos todos los requisitos, aprueba los adelantos. Los niños que integran el comité de adelantos, a quienes también nominan los demás miembros de CDK, reciben capacitación sobre la evaluación de planes comerciales.

Los miembros de ese comité y los demás integrantes de CDK se reúnen mensualmente para tratar cuestiones relacionadas con el programa, entre ellas el desempeño y el comportamiento de los administradores voluntarios. Como promedio, en cada reunión participan tres cuartas partes de los niños. En muchas ocasiones, los miembros ordinarios de CDK han dado respaldo a los padres de algún joven integrante para que éste reanude sus estudios escolares. Cada seis meses, todos los jóvenes administradores y miembros de CDK, así como los coordinadores adultos, participan en cursillos prácticos sobre examen y capacitación. Los fondos de CDK no se depositan en las cuentas de las organizaciones que implementan el programa, sino en una cuenta que mantiene el propio programa en un banco comercial. El capital inicial se mantiene en una cuenta de depósitos a plazo fijo, mientras que los fondos destinados a adelantos o retiros se depositan en cuentas de depósitos a corto plazo. Ambos tipos de cuentas ofrecen tasas de interés más elevadas que las cuentas de ahorro ordinarias. Las cuentas de ahorros de los miembros de CDK rinden un interés del 10%.

En la actualidad, el programa CDK funciona en seis países. Se trata del Afganistán, Ghana, la India, Kirguistán, el Nepal y Sri Lanka. Las organizaciones de base locales implementan el programa con carácter de miembros asociados de CDK y reciben un capital de 3.333 dólares. Recientemente, las escuelas han comenzado a demostrar interés en el programa. El programa CDK cuenta actualmente con 12.410 miembros (53% de los cuales son niños varones y 46,2% niñas), 149 filiales y 185 niños administradores voluntarios. Hasta 2013, los ahorros de sus integrantes totalizaban 28.501,70 dólares y se habían otorgado 206 adelantos por valor de 3.826 dólares. En su mayoría, esos adelantos se habían destinado al pago de gastos y cuotas escolares y de tarifas de exámenes, prendas de vestir invernales, medicamentos, tratamiento médico de familiares, trámites y documentos de ciudadanía, reparaciones en una vivienda y el capital inicial de un negocio.

El objetivo principal del programa CDK consiste en posibilitar la liberación de los niños del círculo vicioso de la pobreza y el analfabetismo. Para ello resultan esenciales la educación y la capacitación laboral, así como la educación sobre la gestión financiera y la ética comercial. CDK imparte conocimientos y aptitudes para la vida haciendo hincapié en la honestidad y la justicia. Los niños aprenden, por ejemplo, que no deberían vender productos de calidad deficiente o a precios muy elevados. Los miembros del programa CDK saben que hacer negocios implica obtener beneficios, pero también son conscientes de que no se debe ganar dinero embaucando a los demás. Todos los niños que participan en el programa CDK continúan sus estudios escolares mientras se concentran en convertirse en personas de negocios, obtener aptitudes y conocimientos profesionales y dejar atrás su situación de pobreza e inseguridad. Cuando los miembros cumplen 18 años, el programa CDK les presta ayuda para que abran una cuenta en un banco comercial.

El programa CDK ha ayudado a los niños que participan en él a lograr sus metas profesionales y empresariales. Algunos de ellos recibieron capacitación culinaria y se convirtieron en chefs de restaurantes destacados. Otro es aprendiz en una firma contable autorizada. Y varias niñas cuyas madres eran trabajadoras sexuales pudieron recibir educación, obtener aptitudes y conocimientos y poner en marcha sus propios negocios.

Pese a que nos sentimos orgullosos del trabajo que hacemos, en este mundo en constante cambio las oportunidades para los niños y adolescentes en condiciones de pobreza parecen reducirse constantemente. Para algunos de esos menores, el programa CDK representa la salvación, pero hay muchos más que no reciben esos beneficios.