Para los niños y las niñas de Mountain View, cerca de Kingston, en Jamaica, Marvin Hall es una especie de héroe.

Hall, que antes era profesor de matemáticas, dirige un taller llamado “Lego Yuh Mind”, en el que los jóvenes se divierten explorando ideas relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería, el arte y las matemáticas. Colaborando y comunicándose unos con otros, los niños ensamblan robots con piezas de Lego al tiempo que cultivan otras habilidades valiosas.

“La parte más emocionante de Lego Yuh Mind viene cuando he terminado y veo que sí, que ese robot lo he hecho yo sola y que funciona”, cuenta Dryzel Davey, una niña de 14 años.

Este taller supone para Dryzel un grato descanso de su vida cotidiana en el centro de la ciudad. Mountain View ha sufrido hasta hace poco el azote de los enfrentamientos entre bandas. Goodridge Lane, lugar donde Hall celebró su taller más reciente, fue noticia en 2009 cuando un hombre de 22 años fue disparado y decapitado en un incidente de peleas entre bandas. Era una época de graves tensiones y de conflictos generalizados.

La violencia ha dejado huellas en jóvenes como Dryzel. “No era una experiencia agradable cuando las armas comenzaban a disparar, porque teníamos que escondernos debajo de la cama para protegernos de los disparos”, relata. “No me sentía segura”.

Lego Yuh Mind ha contribuido a que niños de vecindarios enfrentados se reúnan para levantar puentes emocionales, además de robots funcionales.

“Ha hecho posible que niños y niñas se acerquen unos a otros e intenten aprender algo nuevo”, cuenta Dryzel. “Lo que no han aprendido en ningún otro lugar, Lego Yuh Mind se lo ha enseñado”.

Hall cuenta que, además de proporcionar a los niños conocimientos básicos de ingeniería, el taller les aporta cierto grado de confianza respecto de su capacidad para solucionar problemas, algo que espera que sepan extrapolar después a la vida.

“Queríamos que nuestros niños y niñas experimentaran desde una edad temprana lo que significa contemplar un problema e idear una solución, o ver un objeto existente y replicarlo, o inventar algo completamente nuevo para dar solución a un problema”, explica.

El sueño de Hall es que la robótica se incluya en el sistema educativo jamaicano como disciplina académica independiente, inspirando en última instancia una revolución del aprendizaje en todo el país.