Cuando el sol brilla, a Tapiwa Mtisi, de 17 años, le gusta sentarse fuera y leer novelas románticas mientras espera a que se cargue su oído solar.

El pequeño dispositivo, el primer cargador recargable para baterías de audífonos en todo el mundo, es la oportunidad que tiene Tapiwa para recomenzar su vida.

“Yo tenía 11 años cuando recibí mi primer audífono”, recuerda. “Era muy feliz. Empecé a escuchar con claridad. Pero comenzó a ser un problema cuando se terminó la batería y ya no podía oír”.

Al igual que muchos niños de Zimbabwe, Tapiwa sufre de pérdida de la audición. Antes de comenzar a utilizar el Solar Ear (Oído Solar) tenía dificultades en la escuela. Incluso cuando se sentaba en la parte delantera de la clase tenía problemas para escuchar al profesor y comenzó a suspender. A muchos de los estudiantes con discapacidad auditiva como Tapiwa les resulta difícil aprender o participar en actividades de la escuela, simplemente porque no pueden darse el lujo de poner baterías nuevas en sus audífonos. Algunos abandonan la escuela por completo.

“La gente prefiere comprar pan que baterías”, dice Tendekayi Katsiga, Director de Operaciones de Deaftronics, que inventó el Solar Ear. “También me di cuenta de que la mayoría de los estudiantes no sabían leer. Se habían quedado atrás en todo”.

 

El invento de Katsiga es un cargador de baterías que tiene una duración de 2 a 3 años y que fue creado para satisfacer las necesidades de las comunidades que no tienen acceso habitual a la electricidad. El cargador de energía solar se puede cargar con el sol, la luz del hogar o un enchufe de teléfono celular. Deaftronics también produjo una unidad Solar Ear de bajo costo, que incluye el cargador de batería, las baterías recargables y un audífono.

Hasta ahora se han distribuido en Zimbabue más de 2.000 unidades de este oído solar a través de Mercy Corps y del Centro Nzeve para Niños Sordos de Mutare, Zimbabwe. El centro trabaja en estrecha colaboración con Katsiga, quien presentó su invención en el centro para asegurarse de que los niños como Tapiwa puedan asistir a clases y aprender, a pesar de su discapacidad auditiva.

Ahora, la tecnología de bajo costo está llegando incluso a más niños africanos, ya que se han distribuido 10.000 unidades en todo el continente. Últimamente, la compañía ha realizado cursos de capacitación sobre la tecnología para otras empresas en Brasil y Jordania, y el producto se vende en al menos 40 países africanos.

“Nuestro principal objetivo es que Zimbabwe se convierta en el centro del conocimiento en África en materia de diseño innovador para crear mejores dispositivos auditivos”, dice Katsiga. “África escucha de nuevo”.