Hace un año conocí a una mujer que había perdido la voz por una enfermedad. De un día para otro perdió también el contacto con la gente y se encerró en su mundo interior. Su historia me conmovió profundamente y decidí ayudarla.

A partir de entonces me sentí inspirado por un sueño secreto: ayudar al mayor número de personas con graves problemas de comunicación que me fuera posible.

Creé PictoVerb, una aplicación para tabletas y teléfonos inteligentes con la que se rompen las barreras del lenguaje y la comunicación a las que se enfrentan las personas con problemas del habla. El sistema transforma símbolos universalmente reconocibles en correctas frases de audio.

En mi país existe un concurso para estudiantes de enseñanza secundaria organizado por la Asociación Húngara para la Innovación. Los concursantes pueden presentar un proyecto científico o innovador y el concurso pone a su disposición mentores para ayudarles en el desarrollo del proceso. Ciertamente, para mí y PictoVerb fue una gran oportunidad, ya que pude disponer del asesoramiento de dos profesionales extraordinarios.

Como gané el concurso nacional, me enviaron a participar en el 25º Concurso de la Unión Europea para Jóvenes Científicos. Estaba feliz de poder intercambiar ideas maravillosas con los 126 participantes que representaban a 37 países. Tuve el honor de ganar el tercer premio.

Tras el concurso nacional, también fui seleccionado para el Seminario Internacional de Ciencia Juvenil en Estocolmo, cuyas fechas se hicieron coincidir con las de la semana del Nobel. El punto culminante de la semana fue la oportunidad de participar en la ceremonia del Premio Nobel y en el banquete. Fue fascinante contemplar al público celebrando y rindiendo homenaje a la ciencia. Unas bellísimas actuaciones operísticas, escritas especialmente para el banquete, hicieron que el programa fuera aún más colorido. La letra de una de las piezas decía: “Estimula la curiosidad en la mente de todos nuestros niños y niñas”. La experiencia me recordó el concurso nacional: unas personas maravillosas nos asesoraron con precisión sobre lo que más nos interesaba.

El mayor placer y el más gratificante de todos fue ver a la gente sonreír tras beneficiarse de mi proyecto. Por ejemplo, mostré PictoVerb a una pareja que cuidaba de su hijo de 25 años. Su discapacidad es tan grave que necesita la asistencia de sus padres las veinticuatro horas del día. No puede sostenerse en pie, la enfermedad lo tiene confinado a la cama. Pero cuando le enseñé PictoVerb comenzó a sonreír. Apretó un botón de la pantalla muchas veces y el programa dijo: “Muchas gracias”. La felicidad que se extendió por todo su rostro y por los de su madre y su padre fue increíble. Tras 25 años de silencio, este joven podía decir por fin lo que estaba en su mente.

Esa misma felicidad la he podido ver en las vidas de muchas familias. Me han motivado enormemente y también me han ayudado a vencer los obstáculos a los que me enfrenté durante el desarrollo de la aplicación. Conforme llegaba con PictoVerb a más y más familias y organizaciones a lo largo de todo el año, podía asimismo aprender más sobre ciertos tipos de enfermedades congénitas y adquiridas, causantes de discapacidad del habla.

Mi deseo es ayudar incluso a los gravemente discapacitados a que participen en lo más básico de la comunicación diaria. PictoVerb se adapta a las necesidades y circunstancias de diferentes enfermedades y es totalmente personalizable. La aplicación utiliza una combinación de imágenes para ayudar a los usuarios a comunicarse, y las frases que forma son siempre gramaticalmente correctas. Además, su interfaz de usuario se puede controlar no solo por contacto sino por simples movimientos de cabeza.

Antes de PictoVerb, la tecnología moderna no ofrecía en mi país ninguna solución para los discapacitados del habla. Desgraciadamente, otros grupos de lenguaje y países pequeños tienen el mismo problema. Mi misión es hacer que PictoVerb sea muy accesible y ayude a todo aquel que lo necesite. Estoy orgulloso de disponer de un equipo que está de acuerdo con esta misión y ponemos todos nuestros esfuerzos en hacerla realidad.

Si miro hacia adelante, veo a PictoVerbas como un conjunto de productos fáciles de usar. Antes de PictoVerb, por ejemplo, escribí un navegador de Internet para el miembro discapacitado de una familia, que ahora puede navegar por Internet con soltura. He aprendido que el que una persona tenga una discapacidad no quiere decir que deba sentirse limitada por cómo se comunica. Simplemente significa que debemos adaptar el mundo a sus necesidades. Y una vez que lo hagamos, una vez que las escuchemos, comprobaremos el poder y valor de nuestras ideas y sentimientos.