Trabajar con la infancia me ha hecho recordar la importancia de los cuentos, lo que significa ser valiente, lo difícil que es ser diferente, lo duro que es ir a la escuela y lo importante que es pasar tiempo con los demás. Los niños me han enseñado que tienen mucho que decir, si tan solo nosotros los adultos les escucháramos.

Janusz Korczák, adalid de los derechos de la infancia, cuya labor dio origen a la Convención sobre los Derechos del Niño, explicaba: “Los niños no son las personas del mañana, sino que son personas de hoy. Tienen derecho a que se les tome en serio y a que se les trate con ternura y con respeto”. Las personas jóvenes tienen sus propias necesidades y deseos, que pueden variar en función de la edad, de las capacidades e incluso del género.

Como sabemos, los niños juegan con sus amigos, charlan, cuentan relatos, estudian historia o matemáticas… y ya no nos queda más remedio que aceptar que para realizar estas actividades tienen que apoyarse en diversas tecnologías informáticas. Los niños y niñas, aprendan en la escuela, en casa o en lugares públicos, son también consumidores de tecnología y creadores de información. Desde los teléfonos móviles, las tabletas y las redes sociales al almacenaje en la “nube”, las herramientas de alta tecnología están cambiando la forma en que la infancia vive y aprende. A medida que estas nuevas tecnologías cobran un protagonismo cada vez mayor en la vida de nuestros niños, se hace preciso que nuestra comprensión de cómo pueden ayudarles se adecue a sus necesidades como jóvenes aprendices, exploradores y ávidos usuarios de tecnología.

“He llegado a darme cuenta de que la mejor forma de comprender lo que los jóvenes necesitan es buscando su opinión.”

Gracias a mi trabajo con la infancia a lo largo de los años, he llegado a darme cuenta de que la mejor forma de comprender lo que los jóvenes necesitan es buscando su opinión en el diseño y el estudio de nuevas tecnologías, ya que sin el punto de vista único de la infancia, en palabras de un niño de 9 años, este proceso “sería como confeccionar ropa para alguien sin saber la talla”.

Desde 1999 dirijo en la Universidad de Maryland a un equipo interdisciplinario integrado por investigadores de los sectores de la informática, las ciencias de la información, la educación y la ingeniería, que colabora con niños de edades comprendidas entre los 7 y los 11 años en el diseño conjunto de tecnologías educativas. Una media de 10 adultos (profesores, empleados o estudiantes) y 7 niños se comprometen cada año a trabajar en el laboratorio dos tardes a la semana durante el curso escolar y dos semanas durante el verano. Los niños generalmente permanecen en el programa por dos años, y se reúnen con nuestro equipo interdisciplinario de adultos para fermentar ideas, formular planes, diseñar maquetas de nuevas tecnologías y evaluar sus efectos en los entornos educativos.

En el transcurso de varios años hemos ido dando forma a un método de trabajo con la infancia que denominamos “investigación cooperativa”. Es un proceso que permite a los adultos y los niños compartir sus ideas minimizando las diferencias de edad y de estilo comunicativo. Por ejemplo, en el fermento de ideas, niños y adultos plasman sus ocurrencias en prototipos de baja tecnología o en modelos de nuevas tecnologías que fabrican con materiales de manualidades tan sencillos como el papel, la arcilla, la pasta para modelar y los limpiapipas. La investigación cooperativa comprende múltiples técnicas que van desde el bosquejo de las ideas en grandes pliegos de papel al uso de notas adhesivas para expresar lo que gusta y lo que no. Pero, con independencia de la técnica que se emplee, la finalidad siempre es la misma: que se expresen todas las ideas.

From these ideas, innovation is born. Innovation is embodied in the numerous new mobile apps, large-scale digital libraries, or storytelling applications that we have built. However, what is most empowering is coming to better understand children. The brainstorming co-design experience offers us a bridge to connect with children, through which we can learn about who they are and what they need. Yes, some of our brainstorming leads to fanciful ideas – children regularly suggest magic sofas, interactive footsteps, superpower necklaces and magic wands. But over the years we also learned that children want:

A partir de estas ideas nace la innovación. Y la innovación cobra forma en las numerosas nuevas aplicaciones móviles, bibliotecas digitales y aplicaciones de narración de historias que hemos ingeniado. No obstante, lo más satisfactorio de todo es poder conocer mejor a la infancia. El fermento de ideas para el diseño conjunto es como un puente que nos conecta con los niños, a través del cual podemos descubrir quiénes son y lo que necesitan. Por supuesto que en ocasiones deriva en ideas descabelladas, como cuando los niños proponen la creación de sofás mágicos, de huellas interactivas, de collares con poderes sobrenaturales y varitas mágicas… Pero a lo largo de los años también hemos aprendido que los niños quieren:

“…un ordenador que ayude a que las personas que hablan idiomas distintos se comuniquen entre sí. Hoy en día todo el mundo discute, y mi padre dice que es porque no se entienden unos a otros. Si tuvieran este ordenador, cada vez que alguien no se entera, sólo tendría que apretar un botón y listo”. [Notas del investigador, 1997]

“…un nuevo superordenador con el que pueda aprender cualquier cosa que me apetezca. Odio la escuela, pero es donde están los profesores. No me gusta ir. Quiero poder aprender desde cualquier sitio”. [Notas del investigador, 2001]

“…un teléfono móvil que sólo me muestre los mensajes agradables. Es cierto que puedo apagar mi móvil y así no ver a los acosadores, pero preferiría que nadie pudiera acosar a otro nunca más”.

Mi alianza con la infancia está cambiando mi forma de ver lo que es posible. Los niños me fuerzan a plantearme preguntas difíciles. Su honestidad y su curiosidad audaz nos impulsan a explorar territorios antes desconocidos. Estoy agradecida por haber aprendido que los niños tienen mucho que decir, no sólo acerca de las nuevas tecnologías sino también sobre el mundo en el que viven.