La región de Karamoja es una de las más pobres de Uganda, situada en el semiárido nordeste del país, cerca de las fronteras con Kenya y el Sudán.

Recoger leña para la cocina, una tarea que se asigna a las mujeres y las niñas, es una empresa cada vez más arriesgada. Debido a que la leña se está convirtiendo en un recurso escaso, a menudo las niñas tienen que pasar varias horas fuera de sus aldeas para reunir una cantidad suficiente. Es un tiempo valioso que se emplearía mejor en la escuela o realizando otras actividades.

Un gran avance en un lugar inesperado –las letrinas de la escuela– podría liberar a las niñas de esta labor, cada vez más ardua.

Las escuelas de Karamoja se están equipando con bioletrinas, que son inodoros conectados a cámaras herméticas subterráneas en las que los desechos se descomponen en una mezcla de gas (metano y dióxido de carbono) y estiércol. El estiércol puede emplearse como fertilizante, y el biogás que se genera mediante este proceso se emplea como combustible en las cocinas de la escuela. Es un método seguro e higiénico, porque la conexión entre las letrinas y el digestor de biogás no requiere ningún contacto con las excreciones.

Según estimaciones de UNICEF, con el biogás generado mediante este proceso, la cantidad de leña que se emplea como combustible en los programas alimentarios de las escuelas se podría reducir al menos a la mitad, con la consiguiente disminución de la carga que supone para las niñas la tarea de recoger la leña. Este procedimiento protege el medio ambiente y también proporciona un valioso fertilizante para los huertos escolares, ¡además de ser un buen tema de conversación para los alumnos!