La supervivencia neonatal es un desafío que persiste: aunque en los entornos de elevados recursos la innovación tecnológica ha traído mejoras espectaculares, las muertes durante los primeros meses de vida siguen constituyendo el 40% de los casos de muertes de menores de 5 años.

El nacimiento prematuro es hoy la principal causa de muertes infantiles: la mayoría de los bebés prematuros nacen en entornos de recursos escasos, en los que por lo general se carece de las tecnologías y los procedimientos básicos gracias a los cuales ha sido posible mejorar los resultados de salud neonatal en los entornos prósperos.

Sin unos nuevos planteamientos en lo que respecta a la innovación, las desigualdades que afectan los resultados de la salud neonatal persistirán. El reto consiste en emplear principios científicos conocidos y sencillos de atención al neonato para formular estrategias asequibles que puedan ponerse en práctica en los países de escasos recursos. Esto es de suma importancia en los hospitales de distrito, que representan una frontera clave para el mejoramiento de la atención neonatal en las situaciones de escasos recursos, ya que la mayoría de ellos carecen del personal suficiente y cuentan con pocos medios. Existe una necesidad urgente de innovar el “semillero del futuro”, un conjunto integrado de tecnologías asequibles y muy eficaces orientadas a dispensar una atención neonatal de calidad en hospitales de pocos recursos. La aplicación de estas tecnologías, en conjunción con un programa de formación integral dirigida a médicos, enfermeras y técnicos de biomedicina, podría contribuir a dar un giro a la situación de la supervivencia neonatal.

Casi tres cuartas partes de los 2,8 millones de muertes neonatales acaecidas en todo el mundo en 2013 se debieron a tres causas: complicaciones relacionadas con el parto prematuro, complicaciones durante el parto y septicemias. La mayor parte de las enfermedades neonatales que se dan en los entornos de recursos escasos podrían tratarse mediante una serie de tecnologías centradas: 1) en proporcionar hidratación y nutrición adecuadas; 2) en prevenir y tratar las infecciones; 3) en proporcionar estabilidad térmica; 4) en procurar asistencia respiratoria cuando sea necesario, y 5) en vigilar y tratar los casos de ictericia neonatal.

En los entornos de elevados recursos hay una amplia gama de aparatos que permiten dar respuesta a estas necesidades, pero estas tecnologías de atención neonatal a menudo no llegan al mundo en desarrollo, debido a que son demasiado caras o a que comportan requisitos de infraestructura o de personal prohibitivos. Cuando en los entornos de pobreza se emplean tecnologías que han sido diseñadas para entornos prósperos, se estropean debido a las condiciones medioambientales adversas, a la falta de mantenimiento o a la carencia de los consumibles necesarios. Como consecuencia, en muchos entornos de recursos escasos, las posibilidades diagnósticas y terapéuticas en relación a la salud neonatal son similares a las que existían en los Estados Unidos y en Europa en la década de 1950.

El semillero del futuro precisa de tecnologías de atención sanitaria que puedan emplearse y mantenerse de forma segura en entornos de pocos recursos. Lo ideal es que los dispositivos empleados para el cuidado neonatal sean resistentes y fáciles de usar, que no dependan de un suministro sistemático de consumibles o baterías ni requieran un mantenimiento periódico, que puedan funcionar con fuentes de alimentación diversas, que sean asequibles, que tengan una vida de funcionamiento continuo de cinco años como mínimo, y que se adhieran a las normas regulatorias internacionales.

Una breve lista de tecnologías adecuadas bastaría para satisfacer las necesidades clínicas del semillero del futuro (tabla 1).

oden-table

A menudo estas tecnologías faltan. En un estudio practicado recientemente en ocho hospitales de distrito de Kenya con el propósito de valorar si contaban con los equipos básicos precisos para procurar la supervivencia neonatal, se constató que sólo menos de la mitad de los hospitales disponían de instrumentos tan sencillos como calentadores para bebés, medidores del flujo de oxígeno y pruebas de bilirrubina.

Con unas tecnologías integradas es posible mejorar los resultados. Cuando se crearon en los hospitales de distrito de la India las unidades de cuidados intensivos para el recién nacido, equipadas con calentadores radiantes, luces de fototerapia, concentradores de oxígeno, oxímetros de pulso y bombas de infusión intravenosa, los índices de mortalidad descendieron en un 75% de los centros. No obstante, el mantenimiento de los equipos, que estaban diseñados para entornos prósperos, era un importante motivo de preocupación. Cuando un equipo se averiaba, la reparación solía demorarse y el equipo quedaba fuera de servicio durante periodos que oscilaban de una semana a seis meses. Asimismo, en una valoración de las luces de fototerapia practicada en 16 hospitales nigerianos, se comprobó que la mayoría de las luces examinadas no proporcionaban los niveles adecuados de irradiación y que sólo un hospital disponía de un medidor de irradiación.

Se están investigando una serie de tecnologías de atención neonatal diseñadas expresamente para operar en entornos de recursos escasos, por ejemplo, oxímetros de pulso de alimentación mecánica, conjuntos de material para partos limpios, una burbuja de presión positiva continua en la vía aérea de bajo coste para asistir a los bebés prematuros que padecen insuficiencia respiratoria, luces de fototerapia de tecnología LED de bajo coste, y un calentador para bebés de bajo coste. En numerosos casos, los creadores han diseñado tecnologías adecuadas que proporcionan un rendimiento equiparable al de los sistemas diseñados para entornos prósperos, pero con una reducción del coste de entre el 10% y el 100%. Se precisan estudios ulteriores para determinar si la aplicación clínica de estas tecnologías adecuadas produce mejores resultados clínicos.

Pese a ser alentador, este enfoque fragmentario de creación de tecnologías de salud neonatal adecuadas comporta riesgos. Para mejorar los resultados de la supervivencia neonatal se necesita un planteamiento integrado que englobe la atención al recién nacido y el fortalecimiento del sistema de salud. De igual modo, la innovación y la puesta en práctica del semillero del futuro precisarán de colaboraciones multidisciplinares en las que participen pediatras, ingenieros de biomedicina y la industria de dispositivos médicos. Basándonos en las tecnologías disponibles o en fase de experimentación, calculamos que sería posible instalar un semillero del futuro completo para un hospital que prestara servicio a una zona de captación de 300.000 habitantes por un coste de entre 5.000 y 10.000 dólares, mucho menos de lo cuesta un respirador artificial del tipo que se emplea en el mundo occidental.

“Cuando en los entornos de pobreza se emplean tecnologías que han sido diseñadas para entornos prósperos, se estropean debido a las condiciones medioambientales adversas, a la falta de mantenimiento o a la carencia de los consumibles necesarios.”

La innovación tecnológica no es más que el primer escalón del proceso. Es necesario investigar acerca de la aplicación de estas tecnologías a fin de entender qué técnicas de bajo coste son beneficiosas y rentables, y cuál es el mejor modo de ponerlas en práctica en los países de ingresos medianos y bajos. Para ello será necesario que los organismos de financiación modifiquen sus prioridades, ya que menos del 1% de los estudios sobre supervivencia neonatal publicados durante la última década se refieren a las muertes que acaecen en entornos de pocos recursos.

Por último, para una prestación continuada de tecnologías eficaces se precisan unos modelos empresariales comercialmente viables. La empresa de investigación y desarrollo tradicional, por desgracia no ha logrado generar tecnologías cuyo diseño, prestación y precio se adecue a los entornos de recursos escasos. Al mismo tiempo, muchos de los dispositivos médicos creados en los entornos académicos, pese a ser adecuados y presentar buenas perspectivas, no llegan a salir del laboratorio.

Para mejorar el acceso mundial a las tecnologías de atención neonatal se precisarán nuevas alianzas para el diseño de los productos en las que se conceda primacía a la planificación empresarial anticipada, a la asequibilidad, a la aplicación a escala de tecnologías prácticas y al fortalecimiento de la formación técnica y empresarial en los entornos de escasos recursos. Las fuentes de financiación deberían adaptarse para apoyar los esfuerzos que se centran en los paquetes tecnológicos integrados.