Las innovaciones tecnológicas pueden transformar las vidas de quienes pueden aprovecharlas. Pero muchos niños, especialmente en los países en desarrollo, aún permanecen excluidos de esos beneficios, Para reorientar la innovación en la dirección de la inclusión es necesario tomar conciencia en primer lugar acerca de las vías no convencionales a la innovación.

Desde fines del siglo XVIII se han producido sucesivas revoluciones industriales que han ido cambiando el mundo y que han tenido efectos diversos en los niños. Pese a que algunas innovaciones, como las vacunas y los antibióticos, han mejorado y salvado las vidas de muchos niños, otros aspectos de las revoluciones tecnológicas han tenido resultados devastadores para la niñez. Basta con pensar, por ejemplo, en las condiciones espantosas en que laboraban, vivían y morían los niños trabajadores de Inglaterra durante la Revolución Industrial. O, ya en la era del automóvil, la manera en que los avances en materia de transporte han hecho posible que los niños puedan recibir más rápidamente atención de la salud urgente, aunque, por otra parte, las emisiones de los vehículos automotor hayan contaminado el aire y hayan sido motivo de que más niños requieran atención urgente debido a problemas respiratorios.

Los beneficios de la tecnología, que ha resultado ser un arma de doble filo, han tenido una distribución geográfica dispareja. Pese a que segmentos substanciales de la población mundial se han beneficiado de toda la gama de innovaciones tecnológicas, desde las vacunas pediátricas hasta las ambulancias y los avances más recientes de la biotecnología, muchos niños, especialmente en el llamado mundo en desarrollo, aún carecen de acceso a esos beneficios. ¿Y a qué se debe eso? Una de las razones que se esgrime con mayor frecuencia es que esas tecnologías emergieron de los contextos a los que mejor se adaptan, generalmente los de los países industrializados, por lo cual resulta difícil exportarlas a sitios que no cuentan con bases de recursos o marcos institucionales similares.

Hay varias vías por las que la innovación se puede encauzar hacia la resolución de los problemas que se suscitan en los países en desarrollo. Algunas son más visibles que otras. Las innovaciones dominantes, que se desarrollan en los países de industrialización avanzada y se aplican luego en los países en desarrollo mediante la transferencia de tecnología, acaparan la mayor parte de la atención y los recursos. Se trata de innovaciones que se originan en las industrias mundiales dominantes y se integran más rápidamente en los marcos políticos existentes. Sin embargo, los enfoques de este tipo suelen pasar por alto el problema de la exclusión. Muchos países tienen dificultades para adaptar esas innovaciones a sus contextos locales, ya que su aplicación suele requerir recursos considerables y combinaciones específicas de instituciones.

“Las ‘inducidas por la escasez’ no se debería equiparar las innovaciones inducidas por la escasez con las ‘tecnologías adecuadas’ o con los productos de la ‘innovación frugal’, de la ‘ingeniería inversa’ u otros marcos similares.”

En los países en desarrollo, las vías a la innovación que ofrecen más posibilidades son las no convencionales o las “inducidas por la escasez”. No se debería equiparar las innovaciones inducidas por la escasez con las “tecnologías adecuadas” o con los productos de la “innovación frugal”, de la “ingeniería inversa” u otros marcos similares. Esas vías de innovación se desarrollan dentro de marcos financieros, materiales o institucionales significativamente limitados. Entre ellas figuran tanto las innovaciones de alta tecnología, como la vacuna contra la Haemophilus influenzae de tipo B que se desarrolló en Cuba, como los productos de tecnología básica, como el Pie de Jaipur, diseñado y producido en la India. También se las puede combinar con innovaciones dominantes. Lo que tienen en común las innovaciones “inducidas por la escasez” es la original manera en que emplean los recursos limitados y cómo se adaptan a los contextos locales. Se trata de innovaciones que ofrecen enormes posibilidades de mejorar las vidas de los niños.

La vacuna contra la Hib

La vacuna sintética conjugada contra la Haemophilus influenzae tipo B (Hib) es un ejemplo de innovación inducida por la escasez que ha tenido profundas consecuencias para las vidas de los niños. El componente básico activo de la vacuna contra la Hib proveniente del mundo industrializado, que había sido desarrollada en los Estados Unidos, se obtenía a partir de la fermentación de la bacteria patógena. Debido a su elevado costo, no estaba al alcance del sistema de salud pública cubano. Dada la escasez de recursos, la elaboración de un producto sustituto dependía de la posibilidad de enfocar los desafíos científicos y de ingeniería desde un nuevo ángulo, así como del establecimiento de un nuevo compromiso con los objetivos de la salud pública en Cuba. Tras 14 años de intensos esfuerzos, los investigadores cubanos, en colaboración con colegas canadienses, dieron un paso significativo al descubrir un proceso de producción de antígenos de hidratos de carbono sintético en reemplazo de la costosa opción importada.

Esa innovación no representó ni un ejemplo de ciencia conservadora ni una muestra de ingeniería de tecnología baja. Pero los aspectos científicos no fueron, por sí solos, suficientes para que la innovación tuviera éxito. El proceso de creación de una vacuna contra la Hib más asequible desencadenó una revolución científica y de salud pública. Más que un intento de refinar y reducir el costo de la tecnología importada, la nueva vacuna constituyó un esfuerzo a gran escala por producir localmente un sustituto. Tal empresa alentó a los científicos sanitarios a comprometerse con el aspecto humanitario de sus investigaciones, dejando de lado de manera deliberada la cuestión de los beneficios económicos y la función de las grandes empresas, para concentrarse en cambio en los institutos de investigación de salud pública y en una red de clínicas y mecanismos de divulgación orientados directamente a las familias y los niños. A partir de la introducción de la vacuna sintética, en los países en desarrollo se logró reducir la mortalidad y la morbilidad causadas por la meningitis pediátrica.

El Pie de Jaipur

Pese a que se ha escrito mucho acerca del Pie de Jaipur, una prótesis para las extremidades inferiores, se trata de un ejemplo muy pertinente cuando nos referimos a las innovaciones que benefician a los niños y satisfacen sus necesidades en materia de desarrollo. El Pie de Jaipur, creado para dar respuesta a varias carencias, como la escasez de recursos financieros institucionales, la falta de políticas nacionales de apoyo y las deficiencias de la infraestructura física, es la prótesis más económica del mundo, ya que sólo cuesta 45 dólares, un monto muy inferior a los 12.000 dólares que cuesta un producto similar fabricado en los Estados Unidos. También se trata de una de las prótesis más versátiles del mundo. El Pie de Jaipur se fabrica con materiales fácilmente disponibles, y puede ser producido y reparado por artesanos locales. La prótesis permite al usuario caminar descalzo, correr y escalar superficies irregulares, además de sentarse con las piernas cruzadas. Por lo tanto, resulta particularmente idóneo para las aldeas y ciudades de los países en desarrollo, donde las personas con discapacidad a menudo deben desplazarse en superficies irregulares. El Pie de Jaipur es culturalmente versátil, y se adapta con facilidad a instituciones y costumbres locales diversas.

El Pie de Jaipur combina el empleo innovador de materiales, adecuándolos para su uso cotidiano en los países en desarrollo, con una filosofía que otorga prioridad al paciente. Bhagwan Mahaveer Viklang Sahayata Samiti, la organización que produce la prótesis, mantiene una política de puertas abiertas al público a toda hora, tanto de día como de noche, atendiendo sin cita previa a los pacientes en primer lugar, y procediendo más tarde con los trámites de inscripción. Dentro de lo posible, la organización trata también de evitar que los pacientes deban acudir repetidamente a sus instalaciones. Los gastos de gestión y administración de Bhagwan Mahaveer Viklang Sahayata Samiti son extremadamente bajos a fin de poder dedicar más recursos financieros a los pacientes, en su mayoría pobres.

La prótesis Pie de Jaipur posibilita la movilidad en entornos que carecen de infraestructura física acorde con las necesidades de las personas con discapacidad. Sus características, que son el resultado de la tecnología y el diseño inducido por la escasez, hacen del Pie de Jaipur un producto y un servicio muy atractivo en todo el mundo. Sin duda, se puede afirmar que el Pie de Jaipur desencadenó una auténtica revolución protética que desde 1975 ha beneficiado a más de 1,3 millones de niños y adultos, tanto los que nacieron con discapacidad como las personas que quedaron discapacitadas en algún momento de sus vidas por circunstancias como la guerra, el estallido de minas terrestres antipersonal o los accidentes de tránsito.

Inodoros innovadores

En otro orden de cosas, las innovaciones inducidas por la escasez pueden dar respuesta al problema de la falta de instalaciones sanitarias adecuadas en lugares donde, por diversas razones, no es posible o adecuado instalar inodoros de descarga normalizados. Los inodoros ecológicamente idóneos y adecuados a las necesidades de las comunidades ofrecen la posibilidad de proteger no sólo la salud de los niños sino también su seguridad física y su dignidad, especialmente en el caso de las niñas que no disponen de acceso fácil a retretes y deben alejarse de sus hogares o sus escuelas por razones de privacidad, quedando así expuestas a agresiones sexuales y a otros peligros.

Ante este problema han surgido diversas soluciones innovadoras que se adaptan a los contextos en los que los recursos financieros son escasos y la infraestructura física es insuficiente, y donde no existen las instituciones necesarias para la gestión y el mantenimiento de retretes comunitarios. Las nuevas técnicas de biorecuperación y las letrinas de uso ecológicamente idóneo, por ejemplo, resultan muy prácticas en esos contextos, ya que se las puede combinar de la manera más conveniente e integrar en sistemas de redes en caso necesario, o pueden funcionar de manera individual e independiente. Para que estas innovaciones tengan carácter sostenible, no es suficiente que estén bien diseñadas o que sean técnicamente viables, ya que también es necesario contar con fuentes confiables de programas de financiación que alienten la adopción de las mismas, así como nuevos acuerdos institucionales.

Innovaciones no convencionales, soluciones equitativas

Las innovaciones inducidas por la escasez no se adaptan al modelo estándar de transferencia de tecnología, según el cual las tecnologías creadas en los países de economías industrializadas se transfieren a otros lugares del mundo en busca de problemas para resolver. Una manera de ver la diferencia consiste en considerar que las innovaciones dominantes se aplican en contextos donde tiene prioridad la oferta y donde se presta limitada atención a la demanda. Si nos imaginamos que la demanda es un iceberg, las innovaciones dominantes, aunque acaparen la mayor parte de la atención tanto en la esfera política como en la práctica, sólo responden a lo que está visible por encima de la superficie del agua. Las innovaciones que emergen por otras vías, y especialmente las inducidas por la escasez, responden de manera más eficaz a la demanda que permanece “sumergida”.

A fin de posibilitar que las innovaciones inducidas por la escasez tengan efectos acordes con su potencial, se requieren planes y medidas políticas que “eleven” la mayoría excluida y la dejen a la vista. Con frecuencia, la difusión de esas innovaciones requiere, además de una inversión financiera, determinados tipos de aptitudes, conocimientos o canales institucionales. Las innovaciones inducidas por la escasez no deberían ser aisladas ni desplazadas, sino que se las debería incorporar y conectar dinámicamente con las innovaciones y capacidades representadas por las otras vías a la innovación. Las innovaciones inducidas por la escasez ofrecen un importante conjunto de opciones a los gobiernos, las organizaciones sin fines de lucro, las empresas privadas y las alianzas de los sectores público y privado.

Las innovaciones no convencionales, exquisitamente adaptadas a las necesidades locales y diseñadas para funcionar con muchos tipos de limitaciones, como la escasez de recursos, infraestructura e instituciones, pueden ser las que ofrezcan más posibilidades de lograr soluciones equitativas y sostenibles a los problemas que afectan a los niños de los países en desarrollo. Es necesario que contemos con suficiente imaginación para abarcar y galvanizar las vías a las innovaciones nuevas y no convencionales. De no ser así, corremos el riesgo de excluir a la mayoría de los niños del mundo de los beneficios del progreso tecnológico.