Aunque la neumonía se puede evitar y tratar, todos los años se cobra la vida de casi un millón de niños menores de 5 años.

No todos los niños obtienen la atención adecuada, a menudo porque no reciben el diagnóstico adecuado. Esto es especialmente cierto en las regiones más pobres de África y Asia meridional, un caso de falta de equidad en su forma más perniciosa.

Cuando UNICEF, la OMS y otras organizaciones empezaron a investigar el modo de mejorar la fiabilidad del diagnóstico de la neumonía, las posibilidades que ofrecían las nuevas tecnologías, así como las experiencias de los trabajadores de salud comunitaria de Ghana, Sudán del Sur y Uganda, se convirtieron en elementos esenciales del proyecto.

En las comunidades donde los laboratorios hospitalarios bien equipados y los médicos cualificados están lejos de su alcance, las familias dependen de los trabajadores de salud para diagnosticar y tratar las enfermedades. Los trabajadores de la salud utilizan un temporizador para las infecciones agudas de las vías respiratorias como herramienta de diagnóstico, y un pequeño conjunto de medicamentos para llevar a cabo su trabajo

El temporizador para las enfermedades agudas de las vías respiratorias es un dispositivo manual que ayuda a los trabajadores de salud a detectar la respiración rápida en un niño enfermo. La investigación sobre el usuario que se llevó a cabo con los trabajadores de salud ofreció ideas sobre lo que de otra manera hubiera quedado oculto en las encuestas generales del producto: por ejemplo, problemas en el diseño del temporizador que se sumaban a las dificultades para realizar un recuento preciso del aliento, y dificultades para convencer a los padres preocupados que insistían en el tratamiento con antibióticos, incluso cuando el diagnóstico mediante el temporizador descartaba la neumonía. En los poblados donde no hay electricidad, la falta de suficiente luz hacía imposible el uso del dispositivo durante la noche.

Estos ejemplos ponen de relieve el papel fundamental de los usuarios en la prestación de información basada en sus necesidades, un buen punto de partida para que los ingenieros y los diseñadores de productos determinen las soluciones. Los investigadores preguntaron a los usuarios: “¿Cómo podemos resolver el problema?”

En el contexto de la elaboración de productos, hacer una pregunta de este tipo a los usuarios podría parecer controversial. La investigación sugiere que el conocimiento sobre una tecnología existente –y los avances emocionantes y complejos que podrían estar a la vuelta de la esquina– se encuentra más allá del alcance de la experiencia normal del usuario. Sin embargo, los datos empíricos de la investigación de productos industriales y de consumo sugieren que los usuarios son a menudo quienes desarrollan inicialmente las ideas que posteriormente se convierten en productos de éxito comercial, y hasta el 30% de los usuarios ya ha habían desarrollado por sí mismos algo nuevo, o habían modificado el producto original.

En respuesta a la pregunta de los investigadores, y sin que se den restricciones por cuestiones técnicas de viabilidad, los trabajadores de salud produjeron decenas de visualizaciones que expresaban lo que un producto innovador debía ser para ellos como proveedores de servicios de salud para los niños cuyas vidas estaban en juego y para los padres que necesitaban tranquilidad. Entender por qué los trabajadores de salud tienen dificultades con el temporizador significa incorporar el trabajo de los usuarios en el desarrollo del producto.

El proyecto de UNICEF para innovar el diagnóstico de la neumonía reconoce la complementariedad de las contribuciones tanto de los usuarios finales del producto como de los expertos. Uno sirve de complemento al otro y cada uno es un componente esencial para asegurar que las innovaciones no sean sólo técnicamente viables, sino también factibles en el contexto en el que se van a utilizar.