La Franja de Gaza es una de las zonas del mundo con mayor densidad de población. En solo 365 kilómetros cuadrados se concentra una población de 1,6 millones de habitantes de los cuales el 70% han sido clasificados por las Naciones Unidas como refugiados.

Gaza también padece frecuentes brotes de violencia, bloqueos forzosos y el cierre de sus principales instituciones. Con un desempleo que en el primer cuatrimestre de 2014 rozaba el 40%, cuatro de cada cinco personas que viven en la región necesitan diariamente ayuda humanitaria.

Cuando la violencia irrumpe en Gaza afecta a todos sus ciudadanos, pero los que viven a lo largo de la frontera controlada por Israel son los que se ven afectados con más frecuencia. En 2009, unas 40 personas murieron al ser bombardeada la ciudad fronteriza de Jabaliya; el ataque alcanzó asimismo la escuela que Naciones Unidas tenía en esta peligrosa “zona de amortiguación”. Como en cualquier situación de emergencia, la clave de la seguridad se basa en una comunicación rápida y eficaz. Sin embargo, el acceso a Internet es poco fiable, al no existir una red de telefonía móvil de 3G. Teniendo en cuenta este problema, la UNESCO se asoció con Souktel, nuestra empresa de móviles con base en Ramallah, con el fin de crear un sistema básico de alerta por medio de mensajes de texto con el que advertir a padres y niños de cualquier peligro que pudiera ocurrir cerca de las escuelas locales. El servicio forma una parte esencial del proyecto de reducción de riesgo en situaciones de crisis y desastres de la UNESCO, cuya finalidad es garantizar que las escuelas sean espacios comunitarios seguros.

Su funcionamiento es el siguiente: en cada escuela, se facilita a directores y profesores una contraseña protegida de acceso a una interfaz web desde la que pueden enviar mensajes de aviso a los teléfonos móviles de todos los padres. En caso de emergencia podrían escribir: “Hoy, ataque cerca de la escuela; mantengan a sus niños en casa”. Una vez que la violencia hubiera terminado, podrían enviar otro mensaje que dijera: “El bombardeo ha terminado; vengan a la escuela esta mañana”. Considerando que Internet es poco fiable en tiempos de crisis, el sistema también se puede gestionar a través de unos cuantos teléfonos móviles con código de seguridad. En este caso, un profesor podrá desbloquear el teléfono, acceder a la correspondiente lista de números de teléfono de los estudiantes, escribir el mensaje y presionar “enviar”.

Desde que se creó este servicio en 2011, 29 escuelas lo han utilizado habitualmente y más de 11.700 estudiantes se han beneficiado del resultado. Estos fueron algunos de los mensajes enviados por medio de este servicio: “Debido a la actual situación, los estudiantes han sido evacuados de la escuela de Hani al-Naim”, durante los brotes de violencia; o, una vez que la situación de seguridad había mejorado: “La escuela primaria de Qastena les informa de que niñas y niños pueden reanudar su habitual calendario escolar ya que no existe ningún peligro en la zona”. Un ejemplo reciente es el del director de una escuela que envió a los padres de los alumnos un mensaje actualizando la información de que los miembros de la familia de un estudiante, que se suponía habían muerto, en realidad estaban vivos. Tras la escalada de violencia del verano de 2014, el personal de las escuelas que utiliza este servicio continúa enviando mensajes incluso en los casos de escuelas que han sido cerradas.

“Es la primera vez que se ha hecho en Gaza algo semejante”, dijo Bilal Hamaydeh, asesor técnico educativo de la UNESCO que ha trabajado en el proyecto desde su inicio. “Confío en que este sistema pueda proteger aquí mejor a los estudiantes y aumente la respuesta de emergencia en las escuelas locales; mientras se consigan buenos resultados, toda la comunidad se sentirá más comprometida y responsable”.

En zonas de conflicto, en las que no es seguro salir de la casa para obtener información, los teléfonos móviles pueden llenar el vacío y mantener conectado a todo el mundo. Esta tecnología básica permite que cooperantes, educadores y familias locales estén en contacto en todo momento. Al potenciar un simple dispositivo, usado a diario por la mayoría de los niñas y niños, y de sus familias, procuramos crear en Palestina comunidades más seguras para la juventud.