Durante los últimos años me ha valido de mucho comprobar cómo mis ideas y las lecciones que he aprendido se hacían realidad. He vivido experiencias que me han demostrado que, si creo en mí mismo, seré capaz de superar cualquier obstáculo. Esto me ha servido de inspiración a la hora de crear e innovar.

La inspiración para resolver problemas me vino de unos cuantos artesanos extraordinarios con discapacidades de mi comunidad, que trabajaban con herramientas y recursos de bajo coste. Cuando comencé a tratar con ellos, descubrí que las herramientas que solían utilizar (cuchillos y otros utensilios manuales) se les desgastaban rápidamente, ya que carecían de una máquina efectiva para afilarlas. Me enfrenté a este problema como si fuera mío: me apasiona la electrónica, pero, ¿cómo podría construir una placa de circuito si mis herramientas se me rompieran continuamente? Me puse en su lugar y pensé que su discapacidad no podía suponer un obstáculo a la hora de hacer lo que más les gustaba. Tras una charla con ellos y un riguroso proceso de diseño, elaboré una máquina afiladora manual con la que pudieron afilar todas sus herramientas. La máquina está montada sobre una estructura de hierro con forma de pirámide, para evitar deslizamientos mientras está en marcha. Un pedal impulsa un disco rotatorio con el que se cortan o afilan las herramientas.

Cuando descubrí este problema, presenté mi propuesta a la competición Innovate Salone, organizada por el programa Global Minimum, y tuve la oportunidad de trabajar con un equipo y un mentor que me ayudaron a crear el modelo. Fue una experiencia increíble, ya que era la primera vez que aprendía formalmente a identificar un problema, trabajar con más innovadores y escuchar otras formas de interpretar ese problema y diseñar una solución. Fue maravilloso contar con un grupo de compañeros tan creativos, que me brindaban su ayuda cada vez que encontraba dificultades en la elaboración del modelo. Hubo momentos en los que pensé que nunca lo completaría, o que directamente no llegaría a construirlo, pero el sistema de apoyo que proporcionaba la competición me hizo darme cuenta de que podía superar cada obstáculo que se me presentara.

Cuando por fin terminé la máquina, un grupo de artesanos fue a mi colegio de Kingtom, Freetown, para probarla. Al ver que funcionaba fui inmensamente feliz, sentí que todo el esfuerzo había valido la pena y se acrecentó mi confianza en mi capacidad para inventar soluciones. La innovación no es solo una manera ideal de inspirar el cambio, sino también una forma de inspirarte a ti mismo para ser mejor.