Un desafío se puede comparar con una moneda. Uno puede ver la cara o la cruz de esa moneda. De manera similar, una situación que presenta un desafío se puede ver como un problema, o se puede ver como una oportunidad, según la mentalidad de las personas involucradas.

Si hace dos años nos hubieran dicho a las integrantes de nuestro equipo que íbamos a aportar una solución a un problema urgente de nuestro país, Nigeria, habríamos pensado que se trataba de palabras huecas.

En Nigeria son frecuentes las interrupciones del servicio eléctrico. La mayoría de los hogares nigerianos cuenta con generadores portátiles de energía para esos casos. Lamentablemente, el combustible para esos generadores no sólo escasea sino que puede ser peligroso. La jefa de nuestro equipo, Adebola, tomó conciencia de la magnitud del problema en agosto de 2012, cuando leyó en línea un artículo sobre la muerte de los cinco integrantes de una familia por envenenamiento con el monóxido de carbono de un generador que habían inhalado inadvertidamente durante toda la noche.

“Si hace dos años nos hubieran dicho a las integrantes de nuestro equipo que íbamos a aportar una solución a un problema urgente de nuestro país, Nigeria, habríamos pensado que se trataba de palabras huecas.”

Eso la llevó a pensar en las posibles soluciones de ese desafío sobrecogedor. Adebola recordó que la principal fuente de ese gas tóxico son los residuos de carbón sin consumir que deja la combustión de la gasolina y que constituyen la fuente de emisión de monóxido de carbono. El siguiente paso lógico fue la búsqueda de un elemento que pudiera sustituir al carbón.

En esta instancia, Adebola nos invitó a que intercambiáramos ideas sobre posibles soluciones. Esto dio lugar a la formación de nuestro equipo, “Las cuatro fantásticas”, que constituimos Adebola, Eniola, Toyin y Abiola. Tras debatir y analizar el problema elaboramos una posible solución que presentamos a nuestro profesor de ciencias, el Sr. Olaide Lawal. Éste nos dijo que se trataba de una idea viable. Alentadas por esa opinión, continuamos avanzando y comenzamos a investigar diversos materiales para reemplazar el carbón. De pronto recordamos que los motores de los cohetes emplean hidrógeno. Si pudiéramos alimentar nuestro generador con hidrógeno, el residuo sería agua.

Comenzamos a hacer experimentos usando agua, pero de inmediato comprobamos que el hidrógeno que podíamos obtener era muy escaso. Empleando agua electrolizada, nuestro generador tendría una pérdida de 1,25 voltios por ciclo. Esto nos pareció insuficiente a todas las integrantes del equipo. Adebola sugirió entonces que pensáramos en algún elemento que no costara nada, lo que nos llevó a considerar el uso de orina electrolizada.

Inicialmente, empleamos una célula electrolítica que fabricamos, como sugirió Eniola, con una vieja batería de automóvil. También usamos los filtros y tubos que compraron Toyin y Abiola, y un tanque de gasolina vacío. Posteriormente, reconfiguramos nuestro generador a gasolina y realizamos nuestra primera prueba. Lamentablemente, la célula electrolítica estalló. Pese a que examinamos una y otra vez todos los pasos de proceso y los componentes del equipo, no descubrimos nuestro error hasta que el Sr. Lawal nos señaló que la mezcla gaseosa de hidrógeno y oxígeno retornaba a la célula. De manera que instalamos válvulas unidireccionales en las tuberías para impedir la retroalimentación de los gases, y comprobamos que el sistema funcionaba.

La primera demostración en público de nuestro equipo pareció ser un fracaso, lo que llevó a mucha gente a pensar que nuestra idea no iba a funcionar. Pero no nos dimos por vencidas, y tras ese traspié inicial presentamos exitosamente nuestro generador en la exhibición Maker Faire Africa de 2012, que se llevó a cabo en el hotel Blue Roof de Lagos. Desde entonces lo hemos presentado a nivel nacional y en el ámbito internacional, y hemos obtenido muchos premios. Nuestro generador ha despertado el interés de los medios nacionales y mundiales, nos han hecho varias entrevistas y las noticias sobre nuestra invención se han difundido ampliamente en Internet.

Tras esta experiencia, podemos afirmar categóricamente que los desafíos que nos presenta la vida pueden ser llamamientos a la acción. Los que descubren oportunidades en los desafíos son los que finalmente se conviertan en campeones.