Todos los días, en Kenya, vemos a niños y niñas entusiasmados con la educación, pero desafortunadamente los frenan. Nos consideramos muy afortunados de continuar nuestra educación, y dedicamos este proyecto a todos los niños y niñas kenianos que desean estudiar.

Si esas mentes hubieran recibido una formación adecuada, habrían podido ejercer una influencia decisiva. ¡Todos los niños tienen la posibilidad de hacerlo!

Nuestro proyecto, Piensa verde, vuélvete azul, proporciona un modo alternativo para purificar el agua, valiéndose del mucílago del cactus en lugar del sulfato de aluminio, que puede resultar perjudicial para los que lo manipulan y para los organismos acuáticos. Al llevar a cabo nuestra labor, hemos pasado de ser unos neófitos amantes de la ciencia para convertirnos en investigadores apasionados. El proyecto ha dejado una marca en nuestras vidas que no borraremos ni podremos borrar. Nuestra trayectoria ha tenido enormes altibajos, y creemos que no ha concluido, sino que ha comenzado a partir de aquí.

El no haber ganado en nuestra feria escolar de ciencias durante tres años consecutivos y haber visto los pequeños trofeos dorados en manos de nuestros amigos aumentó nuestra determinación para pasar al menos de la primera ronda. ¡Luego, al cabo de tres años, pudimos obtener el primer lugar!

¿Adónde vamos a partir de aquí? Ganar nuestra feria escolar ya trascendía nuestras expectativas, y aunque pueda sonar ridículo, estábamos desbordantes de felicidad cuando, ronda tras ronda, quedamos en primer lugar y finalmente llegamos a lo que creíamos era el cielo: el nivel nacional. ¡Allí, una vez más, alcanzamos el primer lugar! En verdad, cuando uno se atreve a soñar, ¡el cielo no es el límite!

Al alcanzar el nivel nacional, que en sí mismo era muy bueno (o mzuri sana en swahili), no sabíamos cómo reaccionar. Nos informaron que un grupo escogido de los que habían obtenido el primer lugar podría tener una oportunidad de representar a su país en Sudáfrica. Esto nos inspiró a esforzarnos con mayor ahínco. Esperamos durante meses, pero nos descorazonamos cuando no obtuvimos respuesta. Perdimos la esperanza y volvimos a nuestra rutina científica normal.

Luego de una exhaustiva prueba de biología humana, nuestro maestro de inglés se nos acercó con lo que parecía una expresión de enojo, y pensamos “maldita sea, parece que suspendimos el inglés”. Pero, detrás de la máscara del enfado, estaba la noticia de que ¡habíamos ganado la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Intel! Creímos que era una broma y nos reímos en su cara, pero nos equivocábamos. Creíamos en la ciencia y la ciencia también creía en nosotros.

Ese fue verdaderamente el comienzo de nuestra trayectoria. Antes de seguir describiéndola, debemos rendirle homenaje a quien ha sido nuestro sostén principal: nuestra supervisora. Ella nos enseñó a mantener la motivación en todas las etapas del camino.

Todo comenzó con la búsqueda del mejor higo chumbo [o nopal] del pueblo, a pesar de sus molestas espinitas. Hecho eso, surgió otra dificultad: cómo extraer de manera eficiente el mucílago de este cactus. Luego de muchas pruebas de ensayo y error, y de una semana de trabajo arduo, encontramos finalmente la mejor solución al problema. Pero el trayecto no termina aquí.

Una vez que disponíamos del mucílago de cactus y del agua por purificar, el próximo paso consistió en encontrar un método eficiente y eficaz de coagular las impurezas. Luego de evaluar este experimento y de luchar con él durante casi dos semanas, nuestro cactus seguía sin lograr coagular las impurezas de la manera que lo habíamos esperado. O habíamos puesto demasiado mucílago, o demasiado poco. Era importante encontrar la cantidad precisa de mucílago para purificar cierto volumen de agua antes de que pudiéramos proceder.

Al final nos las arreglamos para encontrar la proporción correcta de mucílago y agua. Pero los resultados no eran todavía lo bastante eficientes. A veces el mucílago purificaba el agua realmente bien; en cambio, otras veces no lograba hacerlo. ¿Qué andaba mal? Después de un profundo análisis descubrimos que en el agua estancada no se coagulaban las impurezas, en tanto que si el agua era de una fuente corriente si se lograba.

La próxima limitación fue el medio en el cual el agua tenía que ser purificada. En pequeña escala, llevábamos a cabo el experimento usando matraces de diversos tamaños, que iban desde 250 ml. a 1.000 ml. con partes iguales de agua no purificada y de mucílago en cada uno. Nos dimos cuenta de que cualquiera de estos extremos, demasiado grande o demasiado pequeño, resultaba ineficaz para purificar el agua y coagular todas las impurezas.

“Creíamos en la ciencia y la ciencia también creía en nosotros.”

Luego de examinar el agua tratada en un centro de pruebas, encontramos que necesitaría de una purificación ulterior antes de que pudiera consumirse. Nuestro proceso puede ser plenamente eficaz y puede aplicarse como purificación de agua a gran escala si se emplea el cactus en lugar del sulfato de aluminio (el coagulante que se usa actualmente en la purificación del agua), si bien el resto del proceso de purificación –por ejemplo, la cloración– sigue siendo el mismo.

Querríamos reconocer la ardua labor de grupos que han llevado a cabo una investigación semejante, ya que sirvieron de base de nuestro proyecto. Con una investigación más compleja planeamos desarrollar este proyecto y verlo aplicado a gran escala. Lo valoramos concienzudamente. Para nosotros dos ha sido una experiencia que nos cambió la vida.

Finalmente, creemos y rogamos que un día todos nuestros amigos kenianos cuenten con una escuela donde los alienten a convertirse en los mejores, porque, como dicen, “lo más hermoso del aprendizaje es que nadie puede quitártelo”.